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MI DEFINICIÓN DE NACIONALISMO MUSICAL

Después de una ardua investigación del tema, podemos encontrar una relación directa entre la mera necesidad humana e innata de expresión y pertenencia con la búsqueda de libertad para hacerlo. No es sencillo entender un mensaje escondido dentro de piezas sinfónicas sin antes comprender el entorno del compositor. Es tan intrincado hacerlo como el leer un libro en un idioma que no entendemos, puedes apreciar las imágenes, que como la música, son una expresión universal pero siempre queda algo que entender, algo que no lo contiene una figura.

Desde mi punto de vista, sintetizando mi propia percepción de la música, puede definir el concepto de “nacionalismo musical” como el conjunto de características expuestas en una obra, en este caso de musicalidad académica, que contienen substancia de la misma esencia tanto del compositor como de sus deseos, miedos, pasiones, ideas y hasta de su pasado.

El tiempo y el espacio son dos eslabones fundamentales para la formación de la persona. Aquí se contienen tres factores, que en mi convencimiento, son tres acuerdos universales que han sido constantes en la historia para poder formar las estructuras de vida que tenemos: la economía, la política y las ideologías creadas desde las necesidades humanas.

El constante cambio de éstos nos explica la misma naturaleza humana, la necesidad de romper con sistemas que nosotros mismos nos creamos para llevar un control. Consecuentemente, si nuestra misma ordenanza se transforma de manera paulatina, como sociedad entendemos al proceso de cambio como algo tradicionalista, probablemente porque no existe una ruptura abrupta sino pequeños ajustes y adaptaciones. Es hasta el siglo de las revoluciones donde como sociedad nos cansamos de las variables del régimen y rompimos todas esas estructuras que solo limitaban la libertad de expresión y de percepción.

Analizando los cambios violentos encontradas durante el siglo XX en Europa, podemos entender por qué el nacionalismo en sí tomó un grado elevado de fatuidad.      Es de entender que al vivir en un territorio donde toda tu vida se ha desarrollado, donde todo tu pasado se llevó a cabo, espontáneamente cambia y toma un rumbo completamente diferente, ya no llevarás la misma vida nunca más, nos hace anhelar lo que una vez fue nuestro, nuestra identidad. La búsqueda de la semejanza está plasmada en el mismo territorio, en lo que éste ha contenido y a lo que ha sido expuesto. El conjunto de la veteranía permite que la población se identifique con una serie de elementos en común del lugar así formando un grupo de características que compartimos y nos unifican.

Finalmente, es por lo anterior que en piezas musicales, podemos encontrar armonías que nos aluden a un lugar en específico y probablemente en un periodo concreto. Por otro lado, también podemos entender en las diferentes armonías cómo el compositor fue afectado y cómo reaccionó a las experiencias sociales a las que fue aventurado.

NACIONALISMO

Este concepto se refiere a aquellos elementos que son reconocibles como nacionales o regionales. Estos materiales en uso pueden ser melodías, ritmos y armonías inspirados en el lugar de natalicio del compositor o el lugar donde el mismo reside. Es característico del siglo XIX, es decir, durante el Romanticismo. (Manzanos: 1967)

Generalmente, estos movimientos surgieron temporalmente equidistantes de un movimiento político con la finalidad de unificar o independizar a un determinado territorio o territorios que cuentan con una misma unidad geográfica, cultural, lingüística o folklórica. Inclusive es común encontrar que lleven el mismo nombre los movimientos políticos junto con el musical ya que ambos cuentan con componentes similares. Así como surgen por causas políticas, estos desaparecen conforme las ansias nacionales se han visto satisfechas o disipadas por el mismo régimen.

Por otro lado, existieron compositores, como Wagner y Verdi, capaces de crear sus propias adaptaciones de rasgos nacionalistas sin recurrir necesariamente a aquellas encontradas en el folklore de la zona, más aún, tendieron a un carácter individualizado que años después se les denotó por musicólogos como una forma de expresión personal hacia el contexto social.

Cabe resaltar que este estilo propende en países individuales especialmente pero es común encontrar un impacto en zonas que comprenden un mayor espacio geográfico como los países Escandinavos, Eslavos y hasta Sudamérica.

Como el melómano Octavio Ortega (Fábula del dictador al bohemio: 1999) expresa, el nacionalismo musical cuenta con cualidades específicas que definen a cualquier pieza por mostrar rasgos de identidad:

  • La primera característica es la búsqueda constante de identidad, ésta se realiza mediante la adaptación al ámbito sinfónico de las piezas folklóricas.
  • En lo general, ya no se encontrarán en las estructuras aristocráticas ni burguesas como son la sonata o cantata, conciertos, etc. sino que recurre a formas tradicionales propias del pueblo. Tiene una mayor importancia en las suite que se le conoce como una de las formas más importantes del nacionalismo.
  • Al igual que los rasgos del Romanticismo, se caracterizan por enriquecer constantemente las melodías.
  • La fusión de culturas a nivel folklórico-armónico, muchos compositores por la misma perversión de la que Rousseau habla en su teoría del hombre en la civilización, están en constante búsqueda de rasgos exóticos en sus obras y por eso inquieren en países ajenos y lejanos para encontrar estas características.
  • Implican una forma de rebelión política y la música pasa a ser un símbolo directamente relacionado con los problemas sociales y así una especie de bandera sinfónica que iza toda la población.

 

Los países y compositores que se singularizan por el constante uso de nacionalismo musical son: Rusia (Mijaíl Glinka), Checoslovaquia (Bedřich Smetana y Dvořák), Polonia (Frédéric Chopin), Hungría (Bartók y Zoltán Kodály), Noruega (Edward Grieg), Finlandia (Jean Sibelius), Autria (Franz Schubert), Alemania (Robert Schumann), España (Isaac Albéniz) y Reino Unido (Joseph Parry y Charles Villiers Stanford) en Europa.

México (Carlos Chávez y Silvestre Revueltas), Estados Unidos (Charles Cadman y Arthur Farewell), Argentina (Astor Piazzolla), Chile (Pedro Humberto Allende Sarón) y Cuba (Alejandro García Cartula) en América. (Ardley, Neil: 1991)

LA MÚSICA COMO FORMA DE EXPRESIÓN

La música es invisible e intangible, depende del oído para transmitir el mensaje que el compositor quiere denotar. Por éstas características se puede concluir que la música es un tipo de lenguaje que requiere los dos ejes de percepción y expresión del mensaje.

Para muchos sólo manifiesta sonidos organizados pero es el modelo de organización propuesto por Roman Jakobson, lingüista, fonólogo y teórico literario ruso, que define a la música como expresiones que constan de receptor-mensaje, código, canal, contexto-emisor donde el mensaje puede contener gran carga de conceptos estéticos y emocionales. Con esta teoría podemos deducir que la música es un medio de comunicación con un código susceptible de ser elevado a la categoría de lenguaje como lo es, por ejemplo, el verbal. (Academia Torrente: s/f)

Cuando hablamos de “expresión” nos referimos a una forma de exteriorización de sentimientos y vivencias que la decodificación del mensaje puede desencadenar en un individuo. En este proceso se lleva a cabo una influyente carga de contexto sociocultural, es decir, el significado vivencial y los residuos memorísticos se asocian como sistemas de referencia.

Si bien, la expresión emocional no es exclusiva de la música culta, las cargas que este género conlleva resulta de años de evolución y constantes cambios tanto en el entorno del compositor como en la ideología de la audiencia, ya sea dentro del mismo del autor de las obras o hasta siglos posteriores.

LOS PRIMEROS OBJETIVOS

Como ya se había comentado anteriormente, los objetivos de los compositores con los que juegan al realizar sus obras dependen del contexto en el que se encuentren así como en el movimiento que estén desarrollando y la experiencia de vida de cada compositor.

De cualquier forma, existen grandes categorías que pueden explicar las finalidades generales dentro de la historia:

En primera instancia, la música surgió con un carácter meramente religioso para poder utilizarse en actos de adoración hacia las figuras divinas de la civilización y posteriormente de la religión que la lleva a cabo. Entonces, en años ulteriores se usaron como medio de evangelización e incluso de justificación ante actos admitidos morales y éticos.

Paralelamente al origen de la música en sí, otro objetivo que podemos encontrar es aquel que complementó a representaciones dramáticas, es decir, como precedente de la ópera que surgió en el siglo XVI.

Años adelante, se le otorgó otro fin a la interpretación musical como una nueva forma de comunicarle a la gente de clase media los sucesos que afectaban su nación, papel que llevaron a cabo los juglares y trovadores. Ellos fueron los intérpretes y compositores que cambiaron el carácter de las canciones y se vieron obligados a escapar de la persecución de la iglesia.

Durante muchos años la música académica se utilizó como entretenimiento del alto clero o clases medias dependiendo de la popularidad y aceptación del compositor dentro de la sociedad.

En el siglo XIX Europa se enfrentó a diferentes conflictos políticos que provocaron que los compositores optaran por añadirle a sus piezas rasgos nacionalistas que principalmente se contrapusieron a los regímenes de sus respectivas naciones y complementaron el folklore de las zonas, a la larga estas obras han sido reconocidas como piezas de identidad y orgullo.

ANTECEDENTES Y ORIGEN DE LA MÚSICA

Aunque la música exista desde tiempos primitivos ya que hoy en día es considerado un aspecto connatural al ser humano, se pueden encontrar los primeros antecedentes del género académico hace 1, 500 años, es decir, en el año 500 d.C aproximadamente, en el periodo histórico llamado Edad Antigua. (Ardley, Neil: 1991)

En las grandes civilizaciones madre se empezaron a desarrollar los primeros instrumentos que posteriormente tras una serie de detalladas afinaciones se encontrarían en las grandes orquestas actuales. El laúd y el arpa de pié surgieron en Egipto junto con la flauta y el primer antecedente de trompeta, de Grecia surge la cítara, la lira, el órgano hidráulico, castañuelas y pandero, el violín de India y así poco a poco encontramos importantes descubrimientos de gran relevancia en la constitución de los conjuntos musicales actuales. (Ardley, Neil: 1991)

El objetivo, por otra parte, cambia según su contexto. Se sabe que en los primeros años de organización del ser humano su finalidad fue meramente religiosa y ritual mientras décadas más tarde abarcó completamente lo artístico en el rubro dramático, así poco a poco su razón de ser se fue transfigurando.

El canto gregoriano fue el gran salto entre la Edad Antigua y la Edad Media ya que a partir de este estilo diversos cantos litúrgicos surgieron y empaparon las paredes de las famosas iglesias medievales, (Brennan: 2009)

 

La contraparte del ámbito religioso durante estos siglos eran los trovadores. Aristócratas franceses, compositores de canciones cuyo acompañamiento de estas era principalmente de juglares, así se formaron las primeras formas de conjuntos musicales.

Aquí, los diferentes temas abarcados eran canciones de gestas, heroicas, amorosas, de carácter político, satírico, piadosas, moral y cantos fúnebres. Eran herederos de los mimos de la Roma clásica y pagana, mitad poetas y mitad saltimbanquis. Los juglares en general estaban acompañados por instrumentos completamente prohibidos por la iglesia debido a la estrecha relación que tenía estos con la vida pagana. (Brennan: 2009)

Posteriormente, estructuras musicales como el ars antiqua, ars nova francés y el trecento italiano permitieron revalorar las intenciones y objetivos de la música grecolatina durante el renacimiento con un aire de parodia incluso dentro del perímetro divino. Por otro lado, es a finales de esta etapa musical cuando se encuentran los primeros antecedentes dramáticos de la ópera como la monodia, comedia madrigal y el intermedio. (Brennan: 2009)

El ascenso a la burguesía como clase social, las ideas del Humanismo, el encarecimiento de las artes como puro disfrute personal e incluso la invención de la imprenta facilitaron la nueva difusión de la música culta. Ejecutada exclusivamente por profesionales con dos finalidades: entretenimiento de la nobleza y el alto clero como para satisfacer el ocio de las clases medias.

El siguiente gran salto fue con dirección a la música barroca que a partir del surgimiento de la ópera en 1600 hasta la muerte del famoso compositor Johann Sebastian Bach en 1750 tuvo un gran auge dentro de la sociedad europea. Se puede decir que los melómanos la consideran en segundo plano, la etapa más importante para la música académica. Aquí grandes compositores pertenecientes de la alta aristocracia surgieron como Händel, Vivaldi, Scarlatti, Philipp Telemann, Corelli, Monteverdi, Rameau y Henry Purcell desarrollaron diferentes estilos como el oratorio, la cantata y la ópera. Por primera vez, la música vocal e instrumental estaban parejamente desarrolladas. (Brennan: 2009)

El Barroco se caracterizó por la transformación de los instrumentos hacia modelos dinámicamente más flexibles y por albergar el surgimiento de la orquesta en el sentido moderno del término. Un ejemplo importante es la evolución de la familia del violín, es decir, violas, violines y violonchelos cuyo grado máximo de perfección constructiva fue alcanzado en el siglo XVII por las famosas familias Stradivari y Amati.

Los instrumentos de madera también fueron radicalmente transformados por la familia Hotteterre en la corte francesa de Versalles.

Las formas solísticas de esta época estuvieron resumidos a preludios, tocatas, fantasías y fugas, todas diferenciadas por su estructura, número de instrumentos participantes y denominación del lugar donde eran representados. (Manzanos: 196/)

Años más tarde apareció lo que llamaríamos Clasicismo regido principalmente por los compositores de gran trascendencia como Joseph Haydn y Wolfgang A. Mozart, a la par coincide con el Neoclasicismo entre corrientes artísticas como arquitectura y literatura. Sus grandes centro de difusión existieron en Berlín, Paris y Mannheim pero sobre todo en Viena.

Este periodo se caracteriza por apadrinar los conceptos de origen grecorromanos pero con estructuras nuevas ya que creían que las pasadas eran insuficientes a las necesidades musicales de la época. Los principales compositores de este periodo son Johann Christian Bach, Whilhem Friedemann Bach, Carl Phillipp Emmanuel Bach, todos hijos de Johann Sebastian Bach, Domenico Scarlatti, Mozart, Muzio Clementi, Franz Joseph Haydn, entre otros. (Manzanos: 1967)

Después del reconocimiento de Beethoven junto con la nueva generación de compositores quienes crearon texturas más ricas, armonías más flexibles y elaboradas con el piano como el instrumento central, se inauguró la transición al periodo romántico.

Esta etapa se caracterizó por la constante expresión de emociones del compositor, así dando a conocer un contexto personal. Dentro de la ópera romántica se trató de romper los estilos de los movimientos que les precedieron, es decir, el Clasicismo y el Barroco, el resultado tuvo su apogeo dentro de las obras de Wagner.

Un gran cambio fue el desuso de los castrati y el aumento en la popularidad de los tenores.

Como en los periodos anteriores, la instrumentalización se adaptó a las necesidades y requerimientos musicales de la época donde se desarrolló, en este caso, de 1820 a principios del siglo XX. Los principales exponentes de este periodo fueron Rossini, Beethoven, Hoffmann, Franz Liszt, Berlioz, Mendelssohn, Chopin, Verdi, entre otros. Aunque no haya sigo propiamente compositor sino intérprete de sus conocidas obras como las más complejas en técnica de violín, Niccolo Paganini es una figura trascendental en este movimiento.

Los géneros musicales que surgieron con gran fuerza durante el Romanticismo y hoy en día permanecen son: preludio, bagatela, estudio, impromptu, nocturno, lied, sinfonía o concierto, música programática y poema sinfónico. Todos definidos por la estructura con la que cuentan y caracterizados por los temas generales que abarcan.

Durante este periodo se encontraron las primeras formas de nacionalismo nacional, es decir, con pinceladas folklóricas referentes a la zona o al lugar de origen del compositor. Es en el siglo XX cuando este sentido de identidad se encontró con distintos obstáculos que reprimió la libertad de expresión de los compositores y éstos encontraron diferentes formas para que su nacionalidad quedara marcada en sus creaciones. (Ardley, Neil: 1991)

MÚSICA CLÁSICA O ACADÉMICA

“Cuando no me ve nadie, como ahora, gusto de imaginar a veces si no será la música la única respuesta posible para algunas preguntas”                                      – Buero Vallejo

 

La música, una forma de expresión tanto personal como contextual desde hace ya muchos siglos. Ésta ha sobrevivido guerras, transiciones de épocas y de figuras de poder, y con el paso del tiempo sus objetivos y mensajes han mostrados diferentes caras.

La música clásica, académica, seria o culta, es aquella cuya denominación general se utiliza para las tradiciones de categoría musical que comprende consideraciones estructurales y teóricas, al igual que su tradición escrita. Es distinguida de esta forma ya que a su lado se encuentran otras grandes categorías musicales que compiten con la misma clasificación como son la música popular y la música tradicional. (Definición ABC: 2015)[1]

Conocedores del tema se encuentran en constante discusión por el uso correcto del concepto de este arte. La definición burda del concepto de “música clásica” generaliza este término como la corriente musical que comprende principalmente la música producida y basada en las tradiciones litúrgicas y secular de la zona occidente de Europa.

Fue a finales del siglo XIX cuando se decidió reconceptualizar este término ya que se encontró un error entre la relación del concepto y el la temporalidad a la que su nombre hace referencia.

Cuando nos referimos a la música culta, que en lo personal es el término más apropiado para este género, no hacemos énfasis a una época en especial, mientras el uso del concepto de “música clásica” nos remonta estrictamente al estilo, en este caso musical, desarrollado entre 1750 y 1820 en Europa en todos los diferentes ámbitos artísticos. Se podría decir que este periodo histórico desborda sinfonías y composiciones que hoy en día son consideradas grandes eslabones del género; pero entonces, ¿dónde quedan todas aquellas que su estreno, composición o descubrimiento se llevó a cabo fuera de este periodo y aún así los melómanos, estudiosos y reconocidos las consideran de fuerte importancia dentro de esta categoría?

INTRODUCCIÓN A LA INVESTIGACIÓN DE LA MÚSICA ACADÉMICA

Durante el paso del tiempo, múltiples cambios han transformado radicalmente los sistemas establecidos por el ser humano, la política ha tomado diferentes direcciones, así como la economía se a ajustado a las necesidades, y eventualmente el hombre ha acelerado su proceso de adaptación ideológica por medio de la tecnología y el arte.

“El arte de las musas” o música, es un término adoptado de la Antigua Grecia, donde por primera vez las secuencias armónicas tomaron un carácter estético-social. Durante el paso del tiempo, le hemos encontrado diferentes objetivos a la música, desde la religiosidad hasta el ocio, hoy en día reconocemos que todas las artes han llegado a un punto de libertad absoluta, esto como consecuencia de los movimientos sociales a los que nos hemos visto sometidos durante miles de años.

Como es de esperarse, el siglo XX fue un periodo fundamental en la historia de la cultura por la serie de rupturas que encontramos en todos los diferentes sistemas que nos regían.   Asimismo, las artes sufrieron cambios muy parecidos a los que la política y los desacuerdos bélicos nos enfrentaron, la agresividad de romper cualquier tipo de esquema predispuesto fue la principal finalidad de las artes.

El anti-arte fue la crítica directa hacía lo tradicionalista y lo considerado “bello”. Irónicamente, hoy, si volteamos hacia esta revolución artística, encontramos diferentes piezas donde podemos encontrar la belleza en lo que no se supone que la contiene.

Por medio de esta investigación y análisis, quiero comprobar la veracidad de mi premisa, si conocemos el contexto tanto regional como personal de los compositores afectados por los movimientos revolucionarios en Europa del siglo XX, entonces podremos identificar diferentes rasgos folklóricos en sus obras no solamente relacionados con su tierra natal sino también con sus sueños, miedos, pasiones e ideas porque la música es un medio de expresión universal utilizado de manera controversial hasta en las corrientes más tradicionalistas.

Cabe mencionar que no es mi intención explicar las estructuras técnicas de la música académica, sino encontrar una relación entre el contexto y movimientos que transformaron a la sociedad europea con la necesidad de expresión y libertad a la que todos nosotros, como seres humanos, estamos sometidos de manera innata.

El tema desarrollado fue completamente de mi elección y preferencia. Por razones familiares, desde temprana edad he sido expuesto al mundo de las orquestas e instrumentación, haciendo cuentas, y para soportar mi conocimiento acerca del tema, he asistido a más de 40 conciertos de sinfónicas y a más de 6 temporadas de conferencias de apreciación musical incluyendo 5 años de formación académica de violín y de teoría del mismo instrumento.

Por otro lado, el siglo a elegir también es de mi interés por la cercanía que tenemos hoy en día con las consecuencias de todos los cambios llevados a cabo en este periodo.

La fusión de estos dos intereses me afortunó al sentido de nacionalismo, no solamente refiriéndose a una región sino a un perfil completo del compositor. Es necesario entender la propuesta de fusionar la afectación del contexto hacia el compositor para poder entender la postura de éste ante el cambio que su sociedad estaba viviendo. Es por esto que las mismas obras nos remiten a un sentimiento de tristeza y disconformidad o de aceptación y júbilo.        También podremos encontrar ocasiones donde la desavenencia y anarquía está oculta en los pasajes de una sinfonía que nos expide emociones positivas, todo con el fin de evitar algún miedo provocado por los sistemas extremistas.

La investigación se llevó a cabo por medio de bibliografía y referencias, en su mayoría, de maestros especializados en el análisis de compositores específicos, así como de los cambios de estructuras que sus sinfonías permitieron en el tradicionalismo de un género caracterizado por lo continuista.