LOS PRIMEROS OBJETIVOS

Como ya se había comentado anteriormente, los objetivos de los compositores con los que juegan al realizar sus obras dependen del contexto en el que se encuentren así como en el movimiento que estén desarrollando y la experiencia de vida de cada compositor.

De cualquier forma, existen grandes categorías que pueden explicar las finalidades generales dentro de la historia:

En primera instancia, la música surgió con un carácter meramente religioso para poder utilizarse en actos de adoración hacia las figuras divinas de la civilización y posteriormente de la religión que la lleva a cabo. Entonces, en años ulteriores se usaron como medio de evangelización e incluso de justificación ante actos admitidos morales y éticos.

Paralelamente al origen de la música en sí, otro objetivo que podemos encontrar es aquel que complementó a representaciones dramáticas, es decir, como precedente de la ópera que surgió en el siglo XVI.

Años adelante, se le otorgó otro fin a la interpretación musical como una nueva forma de comunicarle a la gente de clase media los sucesos que afectaban su nación, papel que llevaron a cabo los juglares y trovadores. Ellos fueron los intérpretes y compositores que cambiaron el carácter de las canciones y se vieron obligados a escapar de la persecución de la iglesia.

Durante muchos años la música académica se utilizó como entretenimiento del alto clero o clases medias dependiendo de la popularidad y aceptación del compositor dentro de la sociedad.

En el siglo XIX Europa se enfrentó a diferentes conflictos políticos que provocaron que los compositores optaran por añadirle a sus piezas rasgos nacionalistas que principalmente se contrapusieron a los regímenes de sus respectivas naciones y complementaron el folklore de las zonas, a la larga estas obras han sido reconocidas como piezas de identidad y orgullo.

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